BAJAR LA VELOCIDAD… ¡Y BASTA YA!

Seguro que es una expresión que les suena. La más conocida es la aquella fiscal del caso de la cruenta masacre de los trenes de cercanías de Madrid del 11 M, nunca esclarecida gracias entre otras cosas a la nefasta, desafortunada y teledirigida intervención de esta persona, premiada por ello, en su carrera profesional con un ascenso al Tribunal Supremo. ¡Buena gana de investigar más si todos están de acuerdo en condenar a los moritos!

Todos son todos, incluido el Gobierno Arnaz, al que le pusieron las bombas bajo los “huevitos” y no se enteraron si eran galgos o podencos y que tipo de explosivo, mientras les rodeaban las sedes  y les robaban la cartera. Y para más INRI ha quedado para la historia el mensaje torticero de que intentaron utilizar al rey para paralizar las elecciones, cuando lo más fácil hubiera sido hacer una declaración pública anunciando que el PP no se presentaba a las elecciones por el dolor que estaba sufriendo el pueblo español y muy concretamente el madrileño, y que la pelota estuviera en el tejado de los otros. Pero nunca son capaces de hacer una demostración de valor. La penúltima  con la censura a Rajoy. La ultima con la prórroga del estado de alarma. ¡Qué país! ¡Qué gente! ¡Qué desastre! ¡Qué mierda de políticos!

Y va  el tal Rajoy y hace un panegírico laudatorio en el funeral de Rubalcaba, el verdadero autor de aquella maldad tan dramática de Madrid (quiero ser suave para no ofender) como gran hombre  de estado, estadillo más bien, olvidándose de que perdió una elecciones que permitió al nefasto Zapatero cargarse la obra de Arnaz y dejar otra vez a España que no la conoció ni la madre que la pario (Guerra dixit). Creo que los políticos piensan que los ciudadanos somos gilipollas y tanto da lo que ellos hagan olvidándose del sufrimiento que supuso para todos los españoles aquel drama. Los votantes, afiliados y estructura del PP deben estar pensando que a sus representantes les importa un comino todo  porque ellos tienen aseguradas sus prebendas, y menos los resultados electorales y sobre todo las consecuencias de la aplicación de unos principios doctrinales tras unas elecciones.

Y en todo caso puede ser normal que se coja cariño personal a los adversarios políticos (ya saben aquel dicho que escuche en una tertulia de trompeteros “se coge cariño al perro como no se lo vas a coger a la mujer”). Pero hombre de Dios sin pasarse, a cada uno lo suyo.  

Ahora le ha  tocado pronunciar la célebre frase al nuevo/viejo/extinto  Director General de Tráfico. Es cierto  que demostró en su anterior etapa que hay medidas que son eficaces, pero hombre de Dios, con perdón, echar la culpa a los de siempre, el conductor, al ciudadano motorizado, no parece normal en alguien con su experiencia: ¡Pues claro que es eficaz reducir la velocidad del automóvil a 80 kilómetros por hora! Y seguramente lo sería más si lo reducimos a 30. Y seguro que acertamos de pleno si prohibimos circular: ¡A tomar por el culo, fuera coches; solo los oficiales!, como pensaba y decidía, cerrando Madrid al tráfico, “La Carmena!, que ha gobernado la capital de España con el inestimable apoyo del PSOE.

¿Y cómo pensaba conseguirlo? Pues había encontrado la solución: que todos los coches lleven un dispositivo que impida correr más de lo que señale el tramo de carretera por donde se circula. Parece un buen sistema a ojo de buen cubero (más bien a bulto), que no abulto que pudiera tomárselo como un insulto.

Y ¿Quién manejara ese dispositivo? ¿Lo manipulara el conductor? Si lo controla el conductor la conclusión es fácil: para ese viaje no hacen falta alforjas, 800 € por coche según me informan. Y si es automático el dispositivo debe saber leer las señales y/o  instalar señales inteligentes. ¡No te joroba!, ¿cómo pensaba  hacerlo el señor Director General? ¿Con que dinero? Como las carreteras a las que se refiere son las de la red secundaria y están trasferidas ¿se van a encargar a las comunidades autónomas su instalación? ¿Estarán normalizadas u ocurrirá como con los libros de texto o con los nombres de las calles y sus señales en ciudades y algunas carreteras locales de casi todas la comunidades histéricas y menos histéricas,  en que tanto la denominación de calle o carretera es de su padre y de su madre y la propia forma de la señal, su color y pictograma parece haberse diseñado por el nieto del alcalde de turno? ¿Y si hacen como en ese pueblo de Lérida que cambian las señales de stop poniendo paren en catalán?

He dejado de ir a Bilbao porque cuando lo he intentado me he perdido porque ya no se llama Bilbao. Y a San Sebastián. Y a Vitoria, a Gerona, a La Coruña…. Y he dejado de beber champan, ahora llamado cava, por la desidia de nuestros políticos que se bajan los pantalones con el primer gabacho, flamenco o valón que les hace frente. Y desde que se ha dejado de hacer en San Sadurní  de Noya y ya no se hace por el método champenoise y se hace por el procedimiento cavanoise, ¡no te jode! O comer turrón de Alicante o ensaimadas de las Islas Baleares. Y muchas otras cosas más por la locura que ha invadido a nuestros, más bien suyos, políticos.

Incluso, como habrá visto no he querido poner su nombre porque no sé si el tal Pere es nombre o apellido. Si es nombre, como parece ya es una locura en sí mismo publicar en el BOE estas tontunas apellidándose Navarro, de los Navarros de toda la vida. Porque si es piedra lo que significa Pere, según me dicen, lo normal es poner en la Gaceta de Madrid, el BOE, su verdadero nombre, Pedro y bien Pedro, más que nada por no poner  Piedra Navarro. Ya lo dijo Jesucristo a Pedro “tú eres Pedro, la piedra sobre la que edificare mi Iglesia”. No se le ocurrió decir tu eres Pere, “la piedra….”  Si hubiera querido decir Pere, lo hubiera dicho, pero no lo dijo. Que además  no queda nada poético. Y a esa iglesia no se hubiera apuntado nadie. Seguro.

Y no es por dar lecciones a un especialista como Vd. pero mire le narro un viaje normal terminadas las vacaciones:

Un padre de familia vuelve de la playa en un coche generalmente mal mantenido por lo de la hipoteca, el paro y  la acción implacable del Montoro/a de turno. Le acompaña de copiloto su santa esposa, siempre diligente en las funciones críticas que le son propias, en la forma habitual, dulce y cariñosa. Y completa el pasaje los niños, la suegra y el perro.

Se ha eliminado la tapa trasera del maletero del que sobresalen los flotadores, un cocodrilo y un pato de plástico, que invaden los parcialmente la luna trasera. Como no todo el equipaje cabe en el maletero se ha colocado una baca gigante en forma de ataúd en el techo del vehículo. Para evitar el sol en tres ventanillas se han colocado hábilmente sendas toallas playeras que prestan al coche un aire festivo al moverse   como  cometas al viento.

Ante la tardanza en ponerse en marcha el honrado padre de familia se ha despedido de los amigos del verano tomando unas cañitas y se ha pegado un pequeño “chute” para superar la morriña y el estrés posvacacional. Nada importante.

Se han puesto en marcha a una hora prudencial, la misma que han pensado cientos de veraneantes por lo que la caravana está asegurada a cientos de kilómetros de su destino y a esa en que se oculta el sol, debiendo viajar varias horas a contraluz.

El conductor no se ha desprendido del uniforme de verano por las escoceduras de la piel por el sol y viaja con pantalones cortos, camisa hawaiana y chancletas playeras que favorece la conducción y la frenada.

La marcha transcurre con la normalidad de una familia moderna: a la suegra la molesta el aire acondicionado, a los niños la música de la radio y a la esposa los deportes, garantizando una cierta algarabía interna que permite al conductor no dormirse.

La carretera es de lo tiempos de Franco, que tiene bastante culpa de ello  el pobre,  con unos baches que son una verdadera institución y las curvas las ha peraltado un migrante, como llaman ahora a los negros que reparan las carreteras, desaparecidos los peones camineros de toda la vida (en mi pueblo había dos que tenían las carreteras como un crisol con sus parches de brea y cascajo. Y con un vivero de plantas para las cunetas). Cada cien metros hay una señal diferente de más y menos velocidad y puntos negros que ahora llaman, temerosos de Dios, zonas con abundancia de accidentes o algo así.

Dios es bueno, omnipotente y misericordioso, pero hay cosas que le superan y como tiene que vigilar a cientos de kilómetros de caravanas a la vez pues hay veces que se despista y no puede atender a todo y…. ¡Zas!

Vamos a ver Sr Pere o Piedra. ¿Qué hacemos? Ya sabemos que la administración lo tiene claro y si se produce un nevadilla de nada la culpa la tiene el conductor por haber salido de casa para atender a un hijo enfermo grave. Hay cientos de máquinas quita nieve pero con eso de las trasferencias no se sabe muy bien cuál de ellas tiene que actuar y las competencias de unos u otros según sea autopista de pago o carretera. Si es de las primeras se le hecha una multa gorda al concesionario y se le amenaza con su rescisión. Diez centímetros de nieve aun tiro de piedra de Madrid y nadie es capaz de desbloquear a unos pobres conductores: Ni por delante ni por detrás. En Madrid desde que se produjo un incidente semejante por competencias (incompetencia más bien) entre el Ayuntamiento y la Comunidad, sacan una máquina quitanieves en cada esquina a la más mínima amenaza de nevada, para que se vean, porque si el atasco es permanente sin nieve como para evitarlo con nieve.  Eso sí, tirando directamente la sal a los coches, que es buena para la pintura y hay que agotarla una vez hecha la foto de inicio de campaña invernal.

Pero eso es en invierno. En verano lo normal es que se arme la mundial con una tormentilla que se lleva por delante algún puente o tramo de carretera trazada por una torrentera sin desagüe. O te pille un incendio forestal, que al igual que en el caso de la nevada no se sabe muy bien quien debe extinguir. Es cierto que la Comunidades Autónomas se han preocupado de contratar aviones, casualmente todos rusos, no se sabe muy bien porque: ¿O si se sabe cómo yo me figuro? No han hecho la preceptiva limpia de bosques, pero aviones sí y técnicos forestales también hay, mal pagados, eso sí. Pero como no está centralizada la información pues el bosque sigue a lo suyo, ardiendo. Bien es cierto que este año se ha quemado solo un 20% menos que el año pasado. ¡Quizás porque cada vez queda menos que quemar al paso que vamos! Y dicen que están preocupados con lo del cambio climático, como si los españoles necesitáramos la tontuna del citado cambio para arrasar nuestros bosques, urbanizaciones o cámpines construidos en torrenteras o barrancos. Cuando llegue el celebrado cambio ya no quedara nada que arrasar, estará España como un erial, si es que no se la han cargado antes los políticos. ¡Para que vamos a esperar a decenas de años si lo podemos hacer antes y por nuestra cuenta, que siempre es más divertido! Con honra, eso sí, como con los históricos barquitos.

Eso sí: están todos muy preocupados con lo de la Amazonia, que dicen que lo quema su presidente, que es de derechas, por supuesto. No quiero comparar porcentaje de tierra quemada, pero seguro que ganamos nosotros.

Pese a todo el Sr. Piedra a lo suyo, bajar la velocidad y subir el gasóleo un 30% y quitar los coches diésel, con lo que reducimos el parque automovilista a la mitad y ¡ya está!

Yo voy a intentar explicárselo  Sr. Piedra: en un accidente como fenómeno natural confluyen muchas causas interrelacionadas y conectadas entre sí, no una sola, que forman una cadena causal influyendo todas en el siniestro. Unas son principales y otras secundarias. Unas influyen en el accidente y otras en las consecuencias. Unas son técnicas y otras humanas. Y la actuación para prevenirlos tiene que ser natural sobre las causas que los producen.

Para los especialistas en Prevención hay unos principios básicos para actuar en estos casos: Y cito entre comillas Sr. Piedra y  Doctor Sánchez, para que se sepa que es bibliografía.

Principio de casualidad natural. “Todo accidente, como fenómeno natural tiene causas naturales”. En consecuencia:

La única forma racional y científica de prevención de los accidentes, consiste en actuar sobre las causas.

La actuación debe ser natural, dado el carácter natural de las causas que lo producen.

Principio de multicasualidad. “En la mayoría de los accidentes no existe una causa concreta, sino que existen muchas causas interrelacionadas y conectadas entre sí”. Este principio explica porque todos los accidentes son distintos, debido a la diferente combinación de las causas y no deben asociarse solo a la velocidad.

Principio económico de seguridad. “Entre múltiples causas, existen causas principales o primarias que actúan como factores de un producto, de forma que eliminando una de ellas, se puede evitar un accidente.

Hay causas técnicas en este accidente tipo: Coche  mal mantenido, carretera con baches, peraltes, señales, incendios, nevadas, torrenteras, puntos negros, caravanas, etc.  

Y humanas: Comportamiento del conductor por violación de normas de conducción o procedimientos de uso y carga  del vehículo, distracción, temeridad, exceso de confianza, falta de conocimientos y/o habilidades, motivación inadecuada por muchas razones incluidas las familiares y problemas somáticos y mentales, bebidas, drogas, sobrecarga, chancletas, velocidad, etc.

Las causas actúan factorialmente, se multiplican entre sí. En consecuencia actuando sobre una de ellas se rompe la cadena causal. Y seguro se previene el accidente actuando sobre las causas técnicas no sobre las humanas, de más difícil aplicación de una forma general.

Sr. Piedra: vale velocidad y basta ya, pero si de verdad quiere ser eficaz mírese en un espejo no nos intente engañar: arreglen las carreteras y eviten las otras causas que son responsabilidad suya y de sus jefes.

De las causas humanas siempre me ha preocupado que a todos los inútiles que les suspenden el carnet terminen obteniéndolo en Cuenca. ¿Allí lo regalan? O que los nuevos conductores desconozcan la existencia de espejos: No vale solo dar el intermitente y tirarse en picado. O que los peatones tengan todos los derechos para, con el teléfono en la mano, no tengan que mirar a ambos lados de la calzada.  Y de lo de la droga ¿Qué? ¿Dónde ingresan los lunes los dineros del menudeo de los camellos? ¿Dónde termina la droga que desaparece de dependencias oficiales? ¿Por qué colabora con las grandes mafias el pueblo llano de algunas regiones españolas?

Y dejen de tocar las narices con lo del diésel: tengo el primer coche de gasóleo en 55 años de conductor y ya no puedo ni entrar en el centro  de las ciudades y me le tengo que comer con patatas. Y pagar el combustible a precio de oro por su interés en cargar sobre los combustibles todas sus incompetencias e intereses espurios.

Y basta ya de tontunas.

La última ocurrencia del Sr. Director General de Tráfico se la he leído en el periódico El Mundo el pasado 27 de mayo de 2020, en un artículo en que terminaba alegrándose que en un pueblo de Cádiz y otro de Cáceres habían cortado la carretera que les atravesaba para instalar mesas y terrazas para favorecer la hostelería con lo del coronavirus. Y yo me pregunto si le han cambiado de puesto o no anda bien de la pelota: de acuerdo en facilitar la recuperación de la hostelería, pero ¿no hay otras medidas que adoptar si con cortar la carretera con lo te cargas el transporte de viajeros y mercancías del resto de sectores económicos e incluso emergencias personales? Y ¿quién le ha dado vela en este entierro al Sr Pere? Y ¿lo suyo no es facilitar el tráfico y no obstruirlo?

El último invento recaudatorio del Sr Pere ha sido sustituir los  coches de la Guardia Civil por furgonetas fantasmas y cambiar los radares de punto por otros de tramo para cazar mejor al pobre ciudadano.

Recuerdo que en la inauguración de uno de los muchos túneles que  propuse al Ayuntamiento de Madrid en mi época de concejal conjuntamente con Enrique Villoria, y que este tuvo la oportunidad de realizar en la corporación siguiente como responsable del Área de Obras, organizamos una cena en el interior del túnel con los periodistas municipales y el personal técnico de la constructora y del ayuntamiento la noche anterior a su inauguración. En los discursos oficiales el Director de la Obra manifestó que lo había pasado muy bien cenando con su esposa pero que “había  participado en la construcción de varios túneles pero nunca se le había pasado por la imaginación una celebración de este tipo en ninguno de ellos y que pudiera resultar tan romántico por la presencia de su mujer”.

Porque los túneles se construyen para circular no para cenar, cosa que solo se le puede ocurrir a un loco o a un político de las características de mi amigo Enrique Villoria, aunque este solo lo organizara por única vez y lograr el éxito periodístico.

No estaría mal cerrar la M 30 para favorecer a la hostelería, incluidos los túneles, pero ¿no jodería al resto de sectores y la circulación de ambulancias o bomberos?

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